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domingo, 17 de febrero de 2013

¿Quién entiende a las mujeres? 01: Noche de discoteca


La frase: "No hay quien entienda a las mujeres" ha circulado por mi cabeza durante años.
Cogió sentido desde los 15, pero la vengo escuchando desde los 8. Si no es menos.
Antes habría sido lo suficientemente machista para esparcirla y promoverla con menos razones que las que tengo ahora:

Salir a una noche de discoteca, y sentirme como si hubiese sido criado en los años '50, desconociendo lo que ven mis ojos e insoportando lo que escuchan mis oídos #musicaMierdosa.
Y de repente, una epifanía:

¿Quién entiende a las mujeres? Definitivamente, ni ellas mismas se entienden.
No prometo responder esa pregunta; ni siquiera intento entenderlas.

Sólo agrupo más hechos y acontecimientos para las razas alienígenas y para los historiadores y antropólogos que estudien al Homo Sapiens (bis) en unos cuantos millones de años.


En un zoológico (en el cual permitan alimentarlos) el animal que mejor se alimenta, es el que más atención atrae desde su jaula, aislado del resto de animales pero todos a exposición del público.
En una discoteca, cuando todas las especies se mezclan unas con otras, se libera una batalla de baja autoestima y necesidad de atención, una hambruna a satisfacer sólo con atraer más miradas o conseguir que les inviten más tragos o coquetear con más tipos.

Entonces, ellas están por todos lados, y ahí las ves:
Mujeres con sus rostros pintarrajeados (algunas con vocación frustrada de payaso?) de tanto make-up que más efectivo, ahorrativo en costo y tiempo, y más sexy -hasta más conveniente- les resulta usar una máscara de plástico;
con los labios pintados de un rojo que irrita los ojos;
con sus cejas depiladas (y hasta dibujadas con regla y compás) acompañadas de pestañas falsas;
con las uñas más trabajadas que un graffiti de Bansky;
con el cabello: lacio las que lo tienen crespo; y ondulado las que lo tienen lacio, porque, ¡por supuesto!, nunca están satisfechas con como se ven.
Además de la respectiva dolorosa depilación o la poco convencional afeitada de piernas.
Los brassieres, push up con doble torsión, para coger carne desde la espalda para engañar a los interesados;
Y las fajas mágicas, para distribuir alguno que otro rollito por entre las costillas;
Esos pantalones (las poquísimas que aún lo llevan) tan apretados que dibujan más curvas que una gráfica de espacio-tiempo de los movimientos de rotación y traslación de la luna respecto al sol.
O sino, esas falditas del cajón de la hermana menor, su objetivo de demostrar que no tienen celulitis y su manía de mostrar casi todo y -frase cliché-: "no dejar nada a la imaginación".
Finalmente, los tacos 7, tacos 12, tacos 37.5, para, por si todo lo anterior es insuficiente, llamar la atención como lo haría una jirafa rodeada de cebras.

"La belleza de una mujer es inversamente proporcional a las horas/minutos utilizados para maquillarse y arreglarse."
Por eso dicen, la verdadera belleza es la interna, porque esa nunca se puede disfrazar.

Le femme et hypocrisie
Pero queridos gentlemen, nunca: oigan bien a la voz en su cabeza que lee estas palabras, NUNCA le increpen a una mujer el por qué se viste así.
Mucho menos cuestionen que si se visten así para que OTROS las vean, o para que OTRAS no les critiquen (Aunque la realidad será que les criticarán otras cosas).
Porque las respuestas que recibirán podrán ser:
"Me gusta verme así", "Me arreglo para ti", etc.
Pero -peor aún- la peor respuesta que puedes recibir será: "Me siento cómoda así"
Entonces, tú la vas a ver cogiéndose la putifalda minifalda cada minuto, para bajársela porque se le corre hacia arriba, y está TAN ARRIBA que no le pueden perdonar ese minuto sin acomodárselas.
La verás acomodándose ese polo/camisa/vestido/licra pegadito, distribuyendo ese rollito impertinente que comete la imprudencia de mostrarse.
La escucharás quejarse de que los tacos les están matando los pies.
Hasta podrás verlas quitándose los tacos, mostrando sus pies con cayos y las benditas para amortiguar el daño. Porque encima, esos tacos no sólo les revientan la postura y los riñones, sino también les aprietan el pie y les aplastan los dedos. Pero la combinación es idónea.
La verás irse al baño un par de veces para retocarse de nuevo y otra vez el maquillaje.
Porque de ser tu [Cursi Mode On] osita fashion cachetoncita [Cursi Mode Off], un par de horas de baile y un poco de sudor la han transformado en un koala depresivo Joker style. Pero sin Batman que te salve.
Sí, sí. La verás molestándose cada tanto en acomodarse y en arreglarse, de nuevo.
Eso, sin enumerar que se pasó la tarde en la peluquería y la maquillista y hasta la manicurista; o que se pasó la noche anterior buscando la ropa adecuada para la ocasión.

Pero si ella dice que "se siente cómoda así", sólo me queda pensar en otra frase cliché:
"Sarna con gusto, no pica".

Pero, a fin de cuentas. ¿Están cómodas o no?
Entonces, vuelvo a llegar al punto:
¿Quién entiende a las mujeres?



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