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jueves, 18 de febrero de 2016

El fenómeno a observar y el observador





Muchos hombres rebalsaron el agua de la bañera antes que Arquímedes;
Muchas manzanas cayeron de los árboles desde el entonces jardín del Edén,
y (la fuerza de) la avalancha de vapor pudo ser notada en cualquier momento desde que se hirvió agua en una olla con tapa.

Todos estos casos ocurrieron eones antes de que su propio significado (y utilidad) sean percibidos.
Obviamente, un descubrimiento casual involucra tanto el fenómeno a observar y un apropiado e inteligente observador.

* Traducción libre, no literal
Walter Cannon, The Way of an Investigator (1945)

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