miércoles, 10 de agosto de 2022

6 años después

Mucha tinta fluyó bajo el puente... y también tinta de lapecero.
Volé alto, las alas resistieron -con peso y todo- pero yo no. 

Protagonicé historias, quizá no dignas de libros pero sí dignas de ir al psicólogo.
Me reconocí para reinventarme. Me aburrí de mis primeros 35 años -hace 2-.

Conocí nuevos mundos, aún apagando el Mario Bros.
y volví a nacer, y renacer. Ergo, ahora sí me merezco el nombre Renato.

He cambiado. 
Me atrevería a decir: He mejorado. 
Y puedo decirlo, porque he visto mi mala versión, y ya no soy aquel.

Dejé de fumar*! Yeiii!

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